jueves, 28 de marzo de 2019

Amor de una noche

El despertador sonó como de costumbre a las 6:00 am, él tomó el celular y de forma casi instintiva movió su pulgar hacía la derecha de la pantalla, eso le daba 5 minutos más de un sueño que ya se había roto. Él giró su cuerpo nuevamente solo para quedar más cerca de su amada, la abrazó, ella también luchaba por mantener su sueño pero sin embargo tomó el brazo de su amado y lo puso sobre su hombro, sus dos manos se entrelazaron, ambos querían que el momento fuera eterno, pero eterna solo es la nada, él perdió la conciencia nuevamente y se hundió entre sueños y lejanías, ella roncó. Los cinco minutos pasaron rápidamente, el celular sonó de nuevo, él lo tomo nuevamente y aún sabiendo qué hora era quiso reafirmarse en la pantalla: 6:05 am. Hora de irse. Aún con los ojos casi cerrados él se sentó al borde de la cama, buscó su pantalón en el suelo, lo levantó suavemente para evitar el ruido que genera la hebilla del cinturón. Con movimientos lentos vistió su pantalón, luego giró la cabeza para poder ver como su amada permanecía en esa cama que unas horas antes había sido testiga de su amor profundo y sudoroso. Ella estaba más dormida que despierta pero aún así atinó a levantar su brazo como indicándole que volviera, él tomó su mano y le dio un beso, apoyó su rodilla en el borde de la cama y se acercó a ella para poder darle un beso en la sien, luego le buscó la boca para poder darle otro beso, a ninguno pareció importarle el intenso olor de la boca en las mañanas. Él no supo qué decirle, aún era muy pronto para decirle que la amaba, solo le deseo un feliz día, ella respondió de la misma forma. Ya con un poco más de confianza sabiendo que ella estaba despierta él buscó su camisa y camiseta, tomó sus zapatos, se sentó en una esquina de la cama y se vistió con cierta prisa, aunque sabía que quería estar con ella, también sabía que debía marcharse pronto. Una vez vestido, tomó su maleta y en un vano esfuerzo por mantener esa figura en su memoria, la miró desde el otro lado de la cama, ella ahí desnuda y sudorosa, con el pelo por la cara, con los ojos cerrados, así quería recordarla para siempre. Un último beso y una "avísame cuando llegues" fue todo lo que él se llevó.

Camilo J.

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